Podrán esperarse cambios sustanciales en la orientación de la economía o se asistirá a una continuación de las políticas diseñadas e introducidas en desarrollo de la estrategia neoliberal? ¿Se logrará contraer la inflación a un dígito, reducir el déficit fiscal y alcanzar un tipo de cambio competitivo cuando las demandas sociales están en aumento en aumento y la
prolongación de la guerra contrainsurgente exige una creciente disposición de recursos del presupuesto que presiona en dirección contraria a los mencionados propósitos? ¿Será posible, al mismo tiempo, garantizar crecimiento económico duradero y relativamente estable? Preguntas como éstas llaman la atención sobre cómo los programas presidenciales pretenden o no incidir sobre las condiciones estructurales y coyunturales de la reproducción capitalista en su fase actual.
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